lunes, 16 de febrero de 2015
29. Gestión energética del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona)
viernes, 13 de febrero de 2015
27. Certificación energética para rehabilitación energética de dúplex en Vilanova de la Barca (Lleida)
miércoles, 11 de febrero de 2015
Artículo 2. Nunca hay rutina para el certificador energético
Artículo publicado en el blog de Certicalia el 18 de Enero de 2015
Me
metí en la certificación energética hace ahora dos años, movido por la
necesidad de reciclaje profesional. Como muchos otros compañeros arquitectos, buscaba
una huida hacia adelante que me permitiese seguir viviendo de mi profesión,
después de haber estado trabajando durante muchos años como urbanista,
proyectista y proyect manager en varios despachos barceloneses, algunos de los
cuales fueron víctimas de la crisis del sector de la construcción. Y lo que
empezó siendo una escotilla de salida de un mundo habitual que me negaba
inconscientemente a abandonar, ha acabado siendo una completa bendición.
Las
visitas
de toma de datos de certificaciones energéticas son excitantes. Nunca
sabes exactamente lo que te vas a encontrar, ni a quiénes te vas a
encontrar,
por mucho que investigues datos sobre la vivienda vía internet, catastro
o
Google Earth. He realizado muchísimas visitas de este tipo, y podría
escribir
un libro solamente narrando anécdotas acontecidas en cada una de ellas.
Desde una
exprestidigitadora que me enseñó geniales fotografías de sus
representaciones, pasando
por tres grandes perros que querían jugar contigo mientras fotografiaba
la
fachada de la casa de sus amos, o unos niños que hacían los deberes
mientras yo
pululaba medidor láser en mano alrededor de ellos intentando no
molestarlos, o alguna práctica de contorsionismo para llegar a esa placa
de especificaciones técnicas escondida en un calentador, u otra labor
de escalada para inspeccionar un tejado con más detalle; visitas
mañaneras en
medio de la niebla leridana que haría las delicias de los forofos de
"Crepúsculo", inspecciones en la más absoluta soledad porque el
propietario o la inmobiliaria me confiaron las llaves, hasta charlas
técnicas en
inglés con propietarios extranjeros y la consiguiente mejora
lingüística…
También
quiero
destacar que cada desplazamiento para tomar datos de un inmueble es una
oportunidad para conectar con uno mismo y apartarse un poco del mundanal
caos.
Tanto si es en metro, bus o coche particular, ese rato de media hora de
duración es nuestro, y nadie nos lo puede quitar, ni siquiera los
atascos automovilísticos:
contra ellos, música en la radio y una buena dosis de paciencia. Por
supuesto, utilizando el
autobús o el metro, podemos aprovechar para leer, ordenar la agenda o
mirar las
caras de la gente, generalmente avinagradas por la rutina. Rutina que
nosotros,
certificadores energéticos, afortunadamente no conocemos. Porque cada
visita y
cada certificación es diferente.
Y no
hay que decir que, ya de vuelta en el estudio y con todos los datos sobre la
mesa, el autodesafío técnico a la hora redactar los certificados es una
obligación: conseguir la mejor calificación posible para el cliente debe ser
nuestro objetivo final. Objetivo final que debe ir apoyado por lo más
importante: trabajar la empatía con los clientes nos hace ser mejores
vendedores, tanto de nuestra imagen, como de nuestra profesión.
Antes era un arquitecto de oficina. Ahora me considero un arquitecto de la calle,
en contacto con la gente, gente que no está para que les expliques el último
grito en detalles constructivos ni cuáles han sido tus logros profesionales o
académicos, sino para que les soluciones una necesidad.
Artículo 1. ¡Ya tengo comprador de mi piso! ¡Ahora sí encargaré la certificación energética!
¿Cuántas veces nos
hemos encontrado los profesionales con este caso? Honestamente, en la
gran mayoría de ocasiones. El cliente retrasa hasta el mismo momento de
la venta o alquiler inminente el trámite de la certificación energética,
porque está mentalizado de que es un simple invento del gobierno con
afán recaudatorio.
Es
indudable que la labor comunicativa de las autoridades centrales ha
hecho muy poco para situar a la certificación energética en el verdadero
y digno lugar que le corresponde. Pero no es menos cierto que el
propietario que deja para el final este requisito está incumpliendo la
Ley. Es en el momento de poner a la venta o alquiler el inmueble cuando
la certificación energética debe estar tramitada y con su etiqueta
energética bien colocada en todos los anuncios virtuales o físicos.
Evidentemente las inspecciones - las escasas que se producen en la
actualidad - pasan completamente por alto esta condición, espero que en
pro de concentrar esfuerzos de desenmascarar a los certificadores
piratas, pero el dejar el trámite para el final, aparte de no ser legal,
va en detrimento del propio proceso de la venta del inmueble. Me
explico:
1) Una certificación energética debe estar bien hecha.
2)
Bien hecha quiere decir que debe haber sido redactada en un mínimo de
cinco horas de trabajo, Teniendo en cuenta la previsión de tiempos
traducible al cliente, un día laborable. No cuento la visita de toma de
datos, que entre deplazamientos y visita propiamente dicha, se lleva
entre dos o tres horas.
3)
Lista la certificación, se tiene que tramitar y esto, dependiendo de la
Comunidad Autónoma, puede durar lo que suena un click de ratón o varios
días. Pongamos el ejemplo de Cataluña: el Instituto Catalán de la
Energía se compromete a despachar las correctas en 48 horas. Lo normal
es que sean tres días de media, según mi experiencia.
4) Lo que suma en total unos cuatro o cinco días laborales de media por certificación energética.
Por
lo tanto, el propietario debe tener en cuenta que ya es lo
suficientemente complejo el proceso de venta de un piso para encima
estar pendiente de documentos extra que perfectamente pudieron haber
sido solventados con antelación.
Cuando
un inmueble está en el mercado, es en la propia venta en donde se deben
poner los cinco sentidos y si queremos que un piso le entre por los
ojos a un posible cliente, como propietarios, debemos ser capaces de
convencerle de que se halla ante la vivienda de su vida. Y eso incluye
poder ofrecerle una Certificación Energética impecable con la
calificación máxima que pueda obtener dentro de la legalidad. No dejen
que les atrape el toro. Si tienen la intención segura de vender o
alquilar, contraten el servicio de Certificación Energética desde el
principio del proceso. Cierto es que a todo el mundo le gusta prolongar
el momento de pagar lo máximo posible, pero créanme, las prisas suelen
ser malas consejeras y no es justo meternos prisa a nosotros los
profesionales por asuntos que escapan a nuestras competencias, como la
duración de los procesos administrativos y de los envíos por Correos.
Sabemos que los notarios o administradores de fincas están detrás
pidiendo incesantemente los documentos para cerrar las ventas o
alquileres del inmueble, pero ustedes los clientes pueden evitarlo con
la suficiente previsión de tiempo:
Certificación energética: UNA SEMANA
redacción: 2 días / trámite: 2-3 días / entrega: 2 días
Cédula habitabilidad: UN MES
redacción: 1 día / trámite: tres semanas / entrega: una semana
Certificación energética: UNA SEMANA
redacción: 2 días / trámite: 2-3 días / entrega: 2 días
Cédula habitabilidad: UN MES
redacción: 1 día / trámite: tres semanas / entrega: una semana
martes, 10 de febrero de 2015
26. Certificación energética de local en Hospitalet de Llobregat (Barcelona)
lunes, 2 de febrero de 2015
25. Certificación energética y cédula de habitabilidad de piso en Sant Perpetua de Mogoda (Barcelona)
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